Uno de los cofundadores de la Red Plurinacional de Humedales, Eduardo Acuña, explicó que la rotura de un pretil permitió el paso de agua hacia un antiguo pozo de extracción de áridos, pero aseguró que la situación no representa un peligro ni significa que el humedal haya colapsado. Además, llamó a fortalecer el monitoreo hidrológico y proteger estos ecosistemas.
El desprendimiento de parte de un muro, o pretil, en uno de los sectores del Humedal de Batuco, registrado tras el reciente tren de sistemas frontales que afectó a la Región Metropolitana, generó preocupación entre vecinos debido al flujo de agua hacia un antiguo pozo de extracción de áridos.

Sin embargo, para el cofundador de la Red Plurinacional de Humedales, Eduardo Acuña, lo ocurrido corresponde a un fenómeno que, si bien debe ser investigado, no representa un riesgo para el humedal ni para las comunidades cercanas.
En conversación con El Totoral, explicó que la rotura permitió que el agua de la laguna ingresara a un pozo que permanecía sin uso desde hace años, convirtiéndose ambos cuerpos en vasos comunicantes: “Mucha gente se asustó, pero la fuerza del agua actuó por la diferencia de altura. Una vez que los niveles se equilibran, el movimiento de agua se detiene. No es que siga llegando más agua a otros lugares”, señaló.
Respecto al origen del desprendimiento, Acuña indicó que el pretil es una estructura construida por el ser humano y que, considerando sus dimensiones, resulta llamativo que haya cedido: “El pretil es una obra humana. Los sistemas frontales ejercieron presión, pero me genera curiosidad cómo pudo haberse roto, porque era un pretil bastante amplio y, además, cumplió un rol muy importante como aliviadero”, comentó.

Uno de los principales temores entre los habitantes era que la Laguna de Batuco hubiese alcanzado un nivel crítico. No obstante, el especialista fue enfático en descartar esa posibilidad: “No es un peligro y el humedal no se dio sobrepasado. Hay que recordar que el gran humedal de Batuco llega hasta Quilicura. Es una estructura geográfica enorme que sigue existiendo, aunque en muchos sectores haya sido rellenada“. Incluso recordó que en eventos anteriores las inundaciones alcanzaron sectores como Noviciado, la Ruta 68 y las cercanías del aeropuerto internacional Arturo Merino Benítez, situación que no ocurrió durante este episodio.
A juicio de Acuña, el buen comportamiento del sistema obedeció a una combinación de medidas preventivas implementadas antes de las lluvias. Entre ellas destacó la apertura anticipada de la compuerta de la laguna para aliviar el nivel del agua y la limpieza de canales de evacuación hacia Puente Negro y el estero Lampa: “Aquí no hubo un solo artífice. Fueron múltiples actores que hicieron su trabajo y eso permitió que el sistema funcionara correctamente”.
Además, sostuvo que los humedales actuaron como verdaderos amortiguadores naturales frente al volumen de precipitaciones: “Estos cuerpos de agua son buffer naturales. Gracias al humedal no nos pasó nada. Llovió muchísimo y aun así no vivimos una situación como la de 2024″.

Finalmente, el integrante de la Red Plurinacional de Humedales hizo un llamado a que organismos como la Dirección General de Aguas (DGA) y la Dirección de Obras Hidráulicas desarrollen estudios que permitan conocer con precisión los caudales que ingresan y salen del humedal, principalmente ante la activación de nuevas quebradas y la falta de un manejo de cuencas tras extensos periodos de precipitaciones. Según explicó, esa información es fundamental para elaborar planes de emergencia basados en datos reales y no en estimaciones.
También pidió a la comunidad evitar arrojar basura en canales y esteros, así como respetar los cursos de agua al desarrollar proyectos inmobiliarios o parcelaciones: “Tenemos que seguir respetando este territorio. No podemos seguir reduciendo los cuerpos de agua porque son ellos los que amortiguan los efectos de las lluvias y protegen a las comunidades”.
